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Medicina Forense

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   GUÍA PRÁCTICA DE MEDICINA LEGAL                                               Cuad Med Forense 2013; 19(3-4):110-114

Examen médico forense del estado mental en el juzgado de guardia

 

Forensic mental status examination on duty court

 


JJA. Guija Villa1,2, L. Giner Jiménez2, C. Romero de la Cruz1, A. Guijarro Santoro1, FJ. López Aguilar1

 

1Servicio de Psiquiatría Forense. Instituto de Medicina Legal de Sevilla.

2Departamento de Psiquiatría. Universidad de Sevilla.


 

Introducción

La exploración psiquiátrica, o del estado mental, es la valoración transversal del comportamiento verbal y no verbal de una persona, incluyendo su nivel cognoscitivo y de vigilia. Aplicado a la actividad médica forense en el juzgado de guardia, sería el estudio psicopatológico en el momento del reconocimiento, con el objeto de responder a las cuestiones planteadas por el juez con respecto al peritado, esto es, estado mental para declarar, relación del sujeto con sustancias adictivas y conveniencia de ingreso en una Unidad de Hospitalización Breve de Psiquiatría (UHB). Como puede observarse, no se considera la valoración de la imputabilidad en la guardia dada la imposibilidad de contar en ese momento con toda la información necesaria para establecer tan importante conclusión.

 

Las posibilidades en el juzgado de guardia son limitadas en cuanto a tiempo, espacio e información médica disponible. Por todo ello, hemos de ser conscientes de nuestras posibilidades y no ir más allá de lo que puede realizarse in situ con el peritado y de los objetivos que se plantean. En este sentido, la exploración del estado mental supone realizar un diagnóstico sindrómico y, con el fin de tomar medidas de carácter judicial, un pronóstico.

 

En psiquiatría, el diagnóstico se realiza de forma transversal y longitudinal. Así, transversalmente tratamos de poner de manifiesto el “estado del paciente aquí y ahora” mediante el estudio psicopatológico que nos revela posibles alteraciones de las funciones psíquicas en el momento del reconocimiento. Sin embargo, el estudio longitudinal, absolutamente necesario para establecer diagnósticos de acuerdo a las clasificaciones internacionales, requiere una serie de elementos con los cuales no se cuenta en el momento que nos ocupa:

 

– Derivados del propio sujeto: la realización de más de una entrevista en la que se pongan de manifiesto del modo más exhaustivo posible los antecedentes médicos, somáticos y psiquiátricos, así como antecedentes personales que ayuden a comprender a la persona.

 

– Documentales: en los que se encuentran registradas las posibles alteraciones físicas o psíquicas con expresión de la época de su vida en que han acontecido.

 

– Información de familiares que ayuden a concretar cuál ha sido la evolución de la persona.

 

La imposibilidad de obtener la información reseñada en el juzgado de guardia hace que el diagnóstico longitudinal, en la mayoría de las ocasiones, deba dejarse para la actividad forense posterior.

 

A diferencia de la entrevista clínica, en la guardia, la persona que es reconocida no siempre es un “paciente” en el sentido clásico médico. Hay que pensar que a veces ni el propio peritado conoce el motivo del reconocimiento, o bien sí lo conoce y espera obtener un beneficio de él. Por ello, hay que contar con posibles situaciones de simulación de síntomas o sobresimulación de éstos, sin que tal posibilidad sea el rector de nuestra actividad, ya que impediría apreciar con suficiente nitidez la realidad que se presenta.

 

 

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