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Medicina Forense

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   GUÍA PRÁCTICA DE MEDICINA LEGAL                                                Cuad Med Forense 2015;21(3-4):175-184

Autopsia médico-legal en casos de supuesta mala praxis médica

 

Medico-legal autopsy in suspected medical malpractice

 


JL. Palomo Rando1, V. Ramos Medina1, I. Palomo Gómez1, A. López Calvo1, IM. Santos Amaya2

 

1Servicio de Patología Forense. Instituto de Medicina Legal. Málaga.

2Área de Medicina Legal y Forense. Facultad de Medicina. Universidad de Málaga.


 

INTRODUCCIÓN

En la actualidad, las muertes por errores médico-sanitarios evitables representan un número extraordinariamente elevado de fallecimientos en los países desarrollados. Aunque no hay datos epidemiológicos exactos, estudios de investigación, avalados por organismos solventes, concluyen que las muertes por errores médico-sanitarios evitables representan un volumen similar al de las que se producen como consecuencia de los cánceres más frecuentes, y superior al de los accidentes de tráfico y otras causas principales de mortalidad. En Alemania se estiman en 17.500 muertes/año (tantas como fallecimientos por cáncer de colon o mama), en los EE.UU. 98.000 muertes/año y en el Reino Unido 15.0001. Por analogía, en España podrían ser alrededor de 8.000 muertes/año.

El conocimiento de este hecho, que pone en entredicho los avances científicos y técnicos de la medicina, ha movido a numerosos organismos internacionales (Organización Mundial de la Salud, Consejo de Europa) y no gubernamentales (el norteamericano Institute of Medicine2, el británico National Confidential Enquiry into Patient Outcome and Death [NCEPOD]) a desarrollar diversas acciones (elaborar normas y recomendaciones) encaminadas a garantizar la seguridad del paciente.

La autopsia médico-legal, obligatoria en estos casos en la mayoría de los referidos países, es el mejor instrumento para el adecuado estudio de tales fallecimientos. Dichas autopsias, a veces, son las más desafiantes con las que se pueden encontrar en su quehacer los médicos forenses. Las dificultades técnicas cuando se relacionan con intervenciones quirúrgicas y procedimientos diagnósticos invasivos bajo anestesia local y/o general pueden poner a prueba al patólogo forense más experimentado. Si a ello se añade la diversidad, pues puede incluir a cualquiera de las numerosas especialidades y subespecialidades de la tecnificada medicina actual, hacen, como dice el Dr. Prahlow, que sean las autopsias más temidas por los médicos forenses3.

Es necesario que el médico forense, cuando se enfrenta a uno de estos casos, tenga presente una serie de medidas que se recomiendan esquematizadas en el presente trabajo: las que han de tomarse antes, durante y después de la autopsia. Existen, además, tres escollos fundamentales en estas autopsias, que son el asesoramiento clínico especializado, establecer el diagnóstico del origen y la causa de la muerte después de la autopsia, y por último, elaborar el informe pericial médico legal sobre si la actuación profesional denunciada se ajustó a la denominada “lex artis”. Aunque existe abundantísima bibliografía, ninguno de estos tres problemas tiene una solución fácil ni universalmente aceptada. En cada caso, el médico forense ha de resolverlo con el mayor número de conocimientos posibles y un extraordinario esfuerzo, ofreciendo a los ciudadanos un instrumento que les permita ejercer su derecho a una justicia imparcial e independiente.

Cualquier tipo de muerte puede ser objeto de una autopsia forense por denuncia de presunta mala praxis médica, sean muertes naturales o violentas de cualquier etiología médico-legal. La denuncia puede ser el motivo de la autopsia en muertes de origen natural; ocurre, a veces, que la denuncia se presenta a posteriori, cuando ya se había practicado la autopsia por tratarse de una muerte súbita e inesperada. En algunos casos nuestros, tanto de muertes violentas como naturales, cuando se practicó la autopsia nada hacía pensar que posteriormente pudiera presentarse una denuncia por presunta mala praxis profesional sanitaria.

En el Reino Unido, desde 1988 (aunque con un antecedente en 1982), una organización no estatal, el NCEPOD, revisa todas las muertes ocurridas dentro de los 30 días siguientes a cualquier intervención quirúrgica o procedimiento diagnóstico invasivo bajo anestesia local o general.

La medicina ha tenido siempre presente a la iatrogenia. Se atribuye a Hipócrates (siglo V a. C.) el axioma Primun non nocere. En nuestro tiempo, citaremos las actuales palabras de Sir Liam Donaldson (2004), anterior Chief Medical Officer del Reino Unido (Jefe o Inspector General de los Servicios Médicos). El Dr. Donaldson es, en la actualidad, Presidente de la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente (una iniciativa de la OMS), y decía: «Errar es humano. Ocultar los errores es imperdonable. No aprender de ellos es inexcusable».  

 

 

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