Cuadernos de

Medicina Forense

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PRUEBA PERICIAL

 


José Enrique Vázquez López

Abogado. Sevilla


 

La naturaleza es el gran médico
y el hombre posee a éste dentro de sí mismo.

Theofastro Bombast de Hohenheim.
(Paracelso).

 

Cuando una medicina no hace daño, deberíamos alegrarnos
y no exigir además que sirva para algo.

Pierre Auguste Caron.

 

 

EL MÉDICO COMO PACIENTE


Dando las cosas por sabidas, corremos el riesgo no sólo de que los demás permanezcan en la ignorancia sobre si sabemos o no, sino que también propiciamos el error general sobre un tema en concreto. De esa forma han surgido los grandes malentendidos que la mayoría de los humanos sufridos, caldo de cultivo ideal, además, para que numerosos escritores de todas las épocas, Shakespeare incluido (recuérdese Romeo y Julieta, por ejemplo), nos recuerden en sus obras constantemente que el equívoco es fuente permanente de conflictos. Por eso, nunca está de más aclarar cuestiones sobre las cuales puede haber personas que no estén suficientemente informadas.


El tema que traemos hoy, trae causa en una información que, todo hay que decirlo, a la hora de corregir estas líneas, no es completa. No obstante, siendo el tema de interés general, hemos preferido comentarlo con apoyatura en otras resoluciones que vienen a sentar una jurisprudencia ciertamente constante. Así pues, y según hemos tenido noticias, la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha resuelto que el infarto sufrido por un médico durante una guardia es accidente de trabajo. Si bien carecemos de la fecha exacta de dicha resolución, nos consta que es reciente y merece la pena su comentario.

ANTECEDENTES
Se contempla el caso de un jefe de sección de urología que sufrió una parada cardiorrespiratoria con necrosis septal de edad indeterminada en el curso de una guardia localizada en su casa. El facultativo no se recuperó y falleció ocho meses después. La esposa del galeno entabló un procedimiento de reclamación de cantidad por accidente de trabajo. El Tribunal tenía que decidir si los hechos podían encuadrarse como accidente de trabajo, o si por el contrario se debía calificar de enfermedad común, en cuyo último supuesto se desestimaría la demanda interpuesta.


La Sentencia aclara, en primer lugar, que "según el decreto de octubre de 1.977, son guardias o servicios de localización aquellos en los que el facultativo aún cuando no está presente en la institución, se encuentra en una situación de disponibilidad que hace posible su localización y presencia inmediata cuando fuese requerida por la Dirección o por las personas autorizadas al efecto", añadiendo la norma que "a los facultativos a los que se les asigne turno de localización deberán cumplirlo personalmente, con la duración que se señale en cada caso, sin posibilidad de delegación." Así las cosas, y visto que el infarto se produjo durante dicho tiempo de disponibilidad, culmina la Sentencia, "ha de considerarse como accidente de trabajo, y ello aunque se encontrase en el domicilio, pues durante el tiempo de guardia, el lugar en que se encontrara, al tener que estar localizable, ha de considerarse como lugar de trabajo."

CONCLUSIONES
El hecho de que el infarto de miocardio puede considerarse tanto enfermedad común como accidente de trabajo, no es nuevo, y hay numerosos pronunciamientos judiciales al respecto. Evidentemente que según se califique de una u otra manera, el interesado o sus familiares verán incrementadas o no sus percepciones económicas derivadas del hecho en cuestión, motivo más que suficiente para que haya desplegado una gran cantidad de reclamaciones judiciales. No obstante, el mejor tratamiento del accidente de trabajo en detrimento de la enfermedad común, hace que los Tribunales tengan muy en cuenta todas y cada una de las circunstancias en las cuales la dolencia surge. Por eso, entendemos que resulta una buena hipótesis de trabajo en considerar que el caso de los Médicos Forenses, que permanecen de guardia localizada durante muchos meses al año, puede asimilarse sin problemas al supuesto de la Sentencia, ya que incluso se dice que el propio domicilio del facultativo ha de considerarse centro de trabajo a los efectos de la calificación del hecho.

SENTENCIAS DE INTERÉS
Al margen de la resolución contemplada anteriormente, que pese a todo su valor interpretativo no crea Jurisprudencia, al ser una Sentencia de un Tribunal Menor, como se ha llamado por la doctrina, existen ya numerosos pronunciamientos del Supremo que consideran al infarto agudo de miocardio como accidente de trabajo, y entre ellas, las siguientes:

Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, de fecha 20/03/90, que establece que accidente, a los efectos de póliza de seguros concertada con la empresa, es "toda lesión corporal que deriva de una causa violenta, súbita, externa y ajena a la intencionalidad del asegurado que produzca la invalidez temporal o permanente o muerte".

Sentencia de la misma Sala, de 11/12/89, que conceptúa el accidente de trabajo como toda lesión que tenga una causa exterior violenta y repentina, como el infarto de miocardio.

Interesa destacar que ya las resoluciones contempladas entienden que el infarto, a tenor de todo lo expuesto anteriormente, y por regla general, debe considerarse como accidente de trabajo si ocurre o durante la jornada laboral, o mientras se encuentra el trabajador a disponibilidad de la empresa.

 

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